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Felipe VI insta a reforzar la cooperación en el Mediterráneo y reclama un alto el fuego en Gaza

Reportaje Ramón Martín

Motril@Digital. El Rey Felipe VI inauguró en Granada el Foro Parlamentario sobre el Futuro del Mediterráneo, organizado por la Asamblea Parlamentaria de la Unión por el Mediterráneo que se celebra en Granada,  destacando la importancia de la cooperación entre los países de la región para afrontar los desafíos actuales.

En su discurso, abordó cuestiones clave como la migración, la estabilidad geopolítica, el cambio climático, el empleo juvenil y la igualdad de género, subrayando la necesidad de una respuesta coordinada y efectiva por parte de los Estados mediterráneos.

El monarca comenzó su intervención recordando el papel histórico de Granada como un símbolo de convivencia entre culturas y civilizaciones, y lo vinculó con la necesidad de fomentar el entendimiento mutuo entre los países del Mediterráneo. Reconoció que el mundo atraviesa un momento convulso, con el extremo oriental de la cuenca mediterránea en el epicentro del conflicto, lo que dificulta hablar de esperanza y futuro. Sin embargo, instó a los parlamentarios a impulsar políticas de progreso que lleguen a toda la región y favorezcan la estabilidad y el bienestar.

Uno de los temas centrales de su discurso fue la migración, un fenómeno que, según afirmó, ha moldeado las sociedades mediterráneas a lo largo de la historia. Defendió la necesidad de abordar esta realidad desde un enfoque integral, garantizando una migración ordenada, segura y regular. Al mismo tiempo, condenó las redes de tráfico de personas y las mafias que explotan a los migrantes, vulnerando sus derechos y expectativas de futuro.

En el ámbito de la estabilidad regional, Felipe VI expresó su preocupación por la situación en Oriente Próximo, especialmente en Gaza, y lamentó la interrupción de las negociaciones y el recrudecimiento de los bombardeos. Pidió el retorno al alto el fuego, la reanudación de las negociaciones, la liberación de los rehenes y la entrada urgente de ayuda humanitaria. Además, instó a seguir trabajando por una paz justa y duradera basada en la solución de los dos Estados, así como a consolidar el alto el fuego en Líbano y a favorecer una transición política pacífica en Siria.

El monarca también hizo hincapié en la crisis climática, que afecta de manera particular al Mediterráneo, una región con más de 500 millones de habitantes y cada vez más expuesta al estrés hídrico y a otros efectos del cambio climático. Advirtió sobre las graves consecuencias de no actuar con determinación y abogó por reforzar la cooperación para reducir emisiones y fortalecer la resiliencia medioambiental.

En cuanto al futuro de las nuevas generaciones, subrayó la importancia de mejorar el acceso de los jóvenes a la educación superior, el empleo, la vivienda y la financiación para el emprendimiento. Recalcó la necesidad de fomentar el empleo juvenil de calidad y la formación profesional, además de garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso a la tecnología y al mercado laboral.

Otro de los ejes de su intervención fue la lucha por la igualdad de género y la erradicación de la violencia contra las mujeres. Felipe VI destacó el compromiso de España en este ámbito, tanto a nivel nacional como internacional, y defendió la necesidad de abordar la igualdad desde una perspectiva integral que incluya la educación, el empleo, la sanidad y la economía.

El Rey también puso en valor el papel de la Unión por el Mediterráneo (UpM) como foro clave para el diálogo y la cooperación en la región. Recordó que 2025 marca el 30º aniversario de la Declaración de Barcelona y el 20º de la Fundación Anna Lindh, lo que supone una oportunidad para renovar el compromiso con la estabilidad y el progreso en la cuenca mediterránea. En este sentido, destacó la importancia del proceso de reforma de la UpM y del nuevo Pacto por el Mediterráneo impulsado por la Unión Europea, que busca reforzar la colaboración en la región.

Para concluir, el monarca citó una inscripción de la Casa de los Tiros de Granada: «El corazón mande», como un recordatorio de la importancia de la concordia en la toma de decisiones políticas. Pidió a los parlamentarios presentes que el espíritu de diálogo y cooperación guíe su labor y contribuya a construir un Mediterráneo más estable, próspero y sostenible para las generaciones futuras.